Arena para gatos: aglomerante, sílice y vegetal

17 productos para gatos.

La arena es la mitad de la ecuación de la bandeja, y donde más se nota si eliges pensando en ti en lugar de en el gato.

La arena es la superficie donde tu gato va a escarbar, hacer sus necesidades y taparlas, y de ella depende buena parte de que use su bandeja o busque otro sitio. Hay tres familias —aglomerante de bentonita, sílice en perlitas y vegetal de madera, maíz o papel— y lo que acierta en la mayoría de los casos es grano fino, sin perfume y una capa de cinco a siete centímetros. Cualquier cambio se hace mezclando durante una semana.

Los tres tipos

Aglomerante (bentonita). Forma bolas al contacto con el líquido, así que puedes retirar solo lo sucio a diario y reponer. Es lo que de verdad mantiene una bandeja aceptable sin vaciarla entera. Pesa y hace algo de polvo.

Sílice (perlitas). Absorbe mucho más y aguanta más días entre cambios completos. A cambio, la textura granulada no gusta a todos los gatos —hay quien la nota incómoda al pisar— y no permite retirar lo líquido, solo lo sólido.

Vegetal. De madera, maíz o papel. Más ligera, biodegradable y con menos polvo. Suele controlar peor el olor y algunas se deshacen antes.

El polvo merece un párrafo aparte, porque es lo que menos se mira y más molesta a diario: se acumula alrededor de la bandeja y lo respiran los dos. Si en casa hay alguien con problemas respiratorios, o el gato es braquicéfalo, las arenas de bajo polvo compensan aunque cuesten algo más.

Y ojo con las cifras de duración del envase: se calculan con un gato y con retirada diaria de sólidos. Con dos gatos compartiendo bandeja, la mitad.

Lo que casi siempre acierta

Grano fino y sin perfume.

El grano fino se parece más a lo que su instinto espera —arena o tierra— y le permite escarbar cómodamente. Los granos grandes molestan entre los dedos.

Y el perfume juega en contra: su olfato es mucho más sensible que el nuestro, y un aroma floral que a ti te parece agradable a él le resulta invasivo. Muchos rechazos de bandeja se resuelven simplemente cambiando a una arena sin perfumar.

Si de todos modos el olor te preocupa, la palanca real no es el aroma: es retirar los sólidos a diario, tener suficiente cantidad de arena y una bandeja lo bastante grande. Un desodorante en polvo sin perfume, mezclado con la arena, es una ayuda razonable; un ambientador junto a la bandeja suele conseguir lo contrario de lo que busca.

Cuánta poner

Entre cinco y siete centímetros.

Un gato necesita escarbar y tapar. Con dos dedos de arena no puede: acaba rascando el fondo de plástico y dejando sus cosas sin cubrir, que es una forma bastante clara de decírtelo.

Pasarse tampoco ayuda: con la bandeja llena hasta el borde, la arena sale disparada al escarbar y termina por toda la habitación. La referencia es que quede un buen margen entre la superficie de la arena y el borde.

Y no la rellenes solo por arriba indefinidamente. Aunque retires las bolas cada día, la capa del fondo se compacta y va perdiendo capacidad de absorber, así que el vaciado completo sigue haciendo falta.

Cómo cambiar de arena

Mezclando durante una semana, subiendo poco a poco la proporción de la nueva.

Un cambio de golpe es una de las causas más frecuentes de que un gato deje de usar su bandeja, y recuperar esa costumbre después cuesta mucho más que hacer la transición bien desde el principio.

Si tienes espacio, hay una alternativa que va incluso mejor: pon una segunda bandeja con la arena nueva al lado de la de siempre y deja que elija. Cuando lleve unos días usando la nueva, retira la vieja.

Y no cambies de arena a la vez que cambias otra cosa —de bandeja, de sitio, de casa—. Si algo va mal, no sabrás qué fue.

Qué hacer con la usada

A la basura, no al váter, aunque algún envase lo sugiera. La bentonita se expande con el agua y es causa habitual de atascos. La única excepción razonable son algunas arenas vegetales que lo indiquen expresamente, y aun así conviene pensárselo si la instalación es antigua.

Ve al contenedor de resto, en una bolsa cerrada: ni al de orgánico ni al de envases. Las vegetales tampoco valen para compostaje doméstico si llevan heces.

Una recomendación de salud que no es del producto: si estás embarazada, que cambie la bandeja otra persona, o hazlo con guantes y lavándote las manos después.

Cómo está organizado esto

Puedes filtrar por marca y precio. Las bandejas y areneros están en su propia subcategoría.

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Preguntas frecuentes

¿Qué arena es mejor?

La que tu gato acepte. En general prefieren el grano fino y sin perfume, porque su olfato es mucho más sensible que el nuestro y los aromas florales les resultan invasivos. La aglomerante facilita la limpieza diaria; la de sílice absorbe más y dura más, pero a algunos gatos les molesta al pisarla.

¿Cuánta arena hay que poner?

Entre cinco y siete centímetros de profundidad. Un gato necesita poder escarbar y tapar, y con dos dedos de arena no puede: acaba rascando el fondo de plástico y dejando sus cosas sin cubrir, que es una queja bastante clara.

¿Cómo cambio de tipo de arena?

Mezclando la nueva con la vieja durante una semana, subiendo la proporción poco a poco. Un cambio de golpe es una de las causas más frecuentes de que un gato deje de usar su bandeja, y recuperar esa costumbre después cuesta bastante más que hacer la transición bien.

¿La arena aglomerante se puede tirar por el váter?

No conviene, aunque algunos envases lo sugieran. La bentonita se expande con el agua y es una causa habitual de atascos. Lo sólido va a la basura, y la única excepción razonable son algunas arenas vegetales que lo indiquen expresamente.