Antiparasitarios para perros: pulgas y garrapatas

21 productos para perros.

Antiparasitarios externos, repelentes y material de revisión. Antes de nada, lo importante.

Los antiparasitarios protegen a tu perro de pulgas, garrapatas, mosquitos y ácaros, y el producto adecuado depende de su peso, su edad, dónde vivís y en qué época del año estamos. Esta página explica cuándo hay más riesgo, dónde revisar después de un paseo, cómo retirar una garrapata y en qué se diferencian pipetas, collares y comprimidos. Lo que no hace es sustituir a tu veterinario, que es quien debe decidir la pauta.

Esto no sustituye a tu veterinario

La información de esta página es orientativa. Un antiparasitario se elige por especie, peso, edad y por lo que haya en tu zona, y hay situaciones — cachorros, gestación, animales con patología previa — en las que la elección la tiene que hacer un profesional.

Si tu perro tiene un síntoma —picor persistente, pérdida de pelo, cojera—, lo que toca es una consulta, no un producto de catálogo.

Conviene además distinguir dos frentes que se confunden: los parásitos externos —pulgas, garrapatas, flebotomos, ácaros— y los internos, que se tratan con desparasitantes distintos y con su propio calendario. Ningún producto cubre los dos frentes por completo.

Y el calendario razonable depende de dónde vives, de si el perro va al campo y de si convive con otros animales. Eso es una conversación con tu veterinario, no una tabla general.

Cuándo y dónde mirar

El pico de actividad se da con el calor y la humedad, entre primavera y otoño, y agosto suele ser el peor mes para las garrapatas. En zonas templadas y en casas con calefacción no se detiene del todo en invierno.

Tras un paseo por el campo, revisa donde la piel es fina y hay menos pelo: dentro y detrás de las orejas, el cuello, las axilas, las ingles y entre los dedos.

Hazlo el mismo día, porque cuanto antes se retire una garrapata, mejor. Pasar la mano despacio a contrapelo detecta bultos que la vista no ve, y en perros de pelo largo conviene ayudarse de un peine fino.

Las pulgas casi nunca se ven: lo que se encuentra son sus excrementos, puntos negros en la base del pelo que se vuelven rojizos al mojarlos. Y la mayor parte de una infestación no está en el perro, está en la casa.

Cómo retirar una garrapata

Pinza fina, lo más cerca posible de la piel, y tirar de forma firme y constante sin retorcer.

Nada de aceite, alcohol ni mechero. Todo eso la hace regurgitar antes de soltarse, y es justo la regurgitación lo que transmite los patógenos que preocupan.

Después, desinfecta la zona y vigílala unos días. Si aparece una inflamación persistente, consulta.

No la aplastes con los dedos ni la tires al desagüe: mejor en un recipiente cerrado o envuelta antes de desecharla. Si te preocupa la zona, guardarla unos días permite identificarla en consulta.

Y anota la fecha. Si en las semanas siguientes tu perro tiene fiebre, apatía, cojera cambiante o falta de apetito, saber cuándo hubo una picadura le da al veterinario un dato que no se recupera de memoria.

Un aviso sobre los gatos

Algunos principios activos habituales en antiparasitarios de perro son tóxicos para los gatos. No es cuestión de dosis: es la sustancia.

Si convives con los dos, no compartas producto y vigila el contacto estrecho entre ellos en las horas siguientes a una aplicación, sobre todo si el gato acicala al perro.

Mientras el producto se seca, mantenlos separados: unas horas bastan en la mayoría de casos, y el prospecto lo indica. Guarda además cada producto en su envase, con su etiqueta, para no confundirlos meses después.

Si sospechas que un gato ha estado expuesto a un producto de perro —temblores, salivación, descoordinación—, es una urgencia veterinaria inmediata, no algo que se pueda esperar a ver.

Formatos

Pipetas y sprays se aplican sobre la piel. Los collares liberan producto de forma prolongada. Los comprimidos actúan por vía sistémica y no se desprenden con el baño ni con el agua.

Los repelentes naturales —citronela y similares— reducen las picaduras pero no son un antiparasitario: en zonas de riesgo real de enfermedades transmitidas, no bastan.

Respeta siempre el intervalo del envase. Un producto aplicado a medias es un producto que no protege.

Cada formato tiene su detalle práctico. La pipeta se aplica sobre la piel, no sobre el pelo, separando en varios puntos de la línea de la espalda, y conviene no bañar al perro en los días previos ni posteriores. El collar hay que ajustarlo al cuello dejando el margen del prospecto y revisar que no roce.

Y el peso manda en la dosis: usar media pipeta de un perro grande para uno pequeño no es una forma de ahorrar, es una dosis mal repartida.

Cómo está organizado esto

Puedes filtrar por tamaño, marca y precio. Los suplementos están en su propia subcategoría.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo hay más riesgo de pulgas y garrapatas?

El pico se da con el calor y la humedad, entre primavera y otoño, y agosto suele ser el peor mes para las garrapatas. En zonas templadas y en interiores con calefacción la actividad no se detiene del todo en invierno, así que el control conviene mantenerlo todo el año.

¿Cómo se retira una garrapata?

Con una pinza fina, agarrando lo más cerca posible de la piel y tirando con un movimiento firme y constante, sin retorcer. Lo que no hay que hacer es aplicarle aceite, alcohol o calor: eso la hace regurgitar y aumenta el riesgo de transmisión.

¿Dónde reviso a mi perro tras el campo?

En las zonas de piel fina y con menos pelo: dentro y detrás de las orejas, el cuello, las axilas, las ingles y entre los dedos. Es donde se fijan con más frecuencia y donde peor se ven a simple vista.

¿Puedo usar en mi gato un antiparasitario de perro?

No. Algunos principios activos habituales en antiparasitarios de perro son tóxicos para los gatos, y no es cuestión de ajustar la dosis: el problema es la sustancia. Si convives con ambos, no compartas producto y vigila el contacto entre ellos tras aplicar.