




31 productos para perros.
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Auto-envío














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Aquí tienes antiparasitarios externos, repelentes y suplementos. Es la parte del catálogo en la que más conviene recordar algo antes de seguir.
La información de esta página es orientativa. Un antiparasitario se elige por especie, peso, edad y por lo que haya en tu zona, y un suplemento tiene sentido para un problema concreto, no como añadido por defecto.
Si tu perro tiene un síntoma —picor persistente, pérdida de pelo, cojera— lo que toca es una consulta, no un producto de catálogo.
El pico de actividad se da con el calor y la humedad, entre primavera y otoño, y agosto suele ser el peor mes para las garrapatas. En zonas templadas y en casas con calefacción, la actividad no se detiene del todo en invierno.
Tras un paseo por el campo, revisa donde la piel es fina y hay menos pelo: dentro y detrás de las orejas, el cuello, las axilas, las ingles y entre los dedos.
Para retirar una garrapata: pinza fina, lo más cerca posible de la piel, y tirar de forma firme y constante sin retorcer. Nada de aceite, alcohol ni mechero: eso la hace regurgitar y es justo lo que hay que evitar.
Algunos principios activos habituales en antiparasitarios de perro son tóxicos para los gatos. Si convives con los dos, no compartas producto y ten cuidado con el contacto entre ellos en las horas siguientes a una aplicación.
Las dosis van por peso: usar la de un perro grande en uno pequeño no es una imprecisión menor.
Los más habituales son los de apoyo articular en perros mayores o de raza grande, los de piel y pelo, y los digestivos para etapas concretas.
Tienen sentido cuando responden a una necesidad identificada. Un perro sano con una dieta completa no necesita suplementación por sistema.
Puedes filtrar por marca y precio, y navegar entre antiparasitarios y suplementos.
Actualizado el
El pico se da con el calor y la humedad, entre primavera y otoño, y agosto suele ser el peor mes para las garrapatas. Pero en zonas templadas y en interiores con calefacción la actividad no llega a detenerse del todo en invierno, así que el control conviene mantenerlo todo el año.
Con una pinza fina, agarrando lo más cerca posible de la piel y tirando con un movimiento firme y constante, sin retorcer. Lo que no hay que hacer es aplicarle aceite, alcohol o calor: eso la hace regurgitar y aumenta el riesgo de transmisión.
En las zonas de piel fina y con menos pelo: dentro y detrás de las orejas, el cuello, las axilas, las ingles y entre los dedos. Es donde se fijan con más frecuencia y donde peor se ven a simple vista.
Nunca al revés, y tampoco así sin comprobarlo. Algunos principios activos habituales en perros son tóxicos para los gatos, y las dosis están calculadas por especie y peso. Usa siempre el producto indicado para la especie y sigue la pauta del envase o de tu veterinario.