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Es una categoría breve pero con dos cosas que importan de verdad: el baño y con qué se limpia la jaula.
Mantiene el plumaje en condiciones y ayuda con la sequedad ambiental, que es uno de los factores conocidos del picaje. La mayoría de especies lo buscan solas si tienen ocasión.
Bañera de jaula para los que entran por su cuenta —muchos canarios y periquitos lo hacen sin dudar— y pulverizador para los que prefieren el agua por encima, que imita la lluvia y suele funcionar en las especies que en libertad se bañan entre la vegetación mojada.
El agua siempre templada. Y ofrécelo por la mañana, para que tenga el día entero para secarse antes de que baje la temperatura.
Aquí hay un riesgo real que conviene conocer.
El sistema respiratorio de un ave es mucho más eficiente que el nuestro: extrae oxígeno tanto al inspirar como al espirar. Eso, que es una ventaja para volar, la hace mucho más sensible a cualquier cosa en el aire.
Por eso conviene limpiar con agua caliente o con productos específicos para jaulas, y ventilar bien antes de devolver al pájaro. Y por eso mismo la cocina es mal sitio para una jaula: los antiadherentes sobrecalentados desprenden compuestos que para un ave son peligrosos.
La bandeja, a diario o cada dos días. Las perchas y comederos, cuando se ensucien. La limpieza a fondo, semanal.
Al limpiar a fondo, conserva algún elemento con su olor si tu pájaro es nervioso: dejar todo completamente extraño de golpe le altera.
Es una categoría pequeña y puedes verla entera, filtrando por marca y precio.
Actualizado el
Sí, y bastante más de lo que se piensa. El baño mantiene el plumaje en condiciones y ayuda con la sequedad ambiental, que es uno de los factores del picaje. La mayoría de especies lo buscan por sí mismas si tienen la oportunidad.
Depende del pájaro. Muchos canarios y periquitos entran encantados en una bañera de jaula; otros prefieren el agua pulverizada por encima, que imita la lluvia. Prueba las dos y quédate con la que use. El agua siempre templada, nunca fría.
La bandeja, a diario o cada dos días. La limpieza a fondo, semanal. Y conviene usar productos específicos o simplemente agua caliente: el sistema respiratorio de un ave es mucho más eficiente que el nuestro y, por tanto, mucho más sensible a los vapores de un limpiador doméstico.