Bozales para perros: cesta, nailon y a medida

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Un bozal bien elegido no es un castigo: es lo que permite que un perro reactivo pasee, que una cura sea posible y que una obligación legal se cumpla sin que el animal lo pase mal.

Un bozal es obligatorio en vía pública para los perros catalogados como potencialmente peligrosos, y es material útil en bastantes situaciones más: veterinario, transporte, o un perro que come lo que encuentra en el suelo. La decisión que de verdad importa no es la talla sino el tipo: el de cesta deja jadear y beber y es el único válido para pasear, y el de nailon cierra el hocico, así que solo sirve unos minutos, bajo supervisión y nunca con calor.

Cuándo es obligatorio

En España el bozal es obligatorio en la vía pública para los perros catalogados como potencialmente peligrosos, con normativa estatal y desarrollo autonómico.

Ese desarrollo varía por comunidad: las razas incluidas, los supuestos y los requisitos de licencia no son idénticos en todas. Consulta lo que aplica donde vives.

Al margen de la obligación, hay usos razonables: visitas veterinarias, perros con historial de reactividad, y perros que comen del suelo compulsivamente, que es un riesgo real en zonas con veneno para roedores.

Hay además situaciones concretas donde suele exigirse a cualquier perro: transporte público, algunas playas y recintos, y ciertos servicios de peluquería o guardería. Vale la pena tenerlo en casa y que el perro lo acepte antes de necesitarlo con prisa.

Y una idea que conviene desmontar: un bozal no es un castigo ni una señal de que el perro sea agresivo. Es material de seguridad, como un arnés reflectante.

Cesta o nailon: no son intercambiables

Esta es la parte importante.

El de cesta deja espacio para abrir la boca, jadear y beber. Es el único apropiado para llevar puesto durante un paseo. Los hay de plástico, de alambre plastificado y de silicona; los más rígidos protegen más, los flexibles pesan menos.

El de nailon, que cierra el hocico, impide jadear. Y un perro regula su temperatura jadeando: en verano, un bozal así puesto durante un paseo es peligroso de verdad, no incómodo.

Sirve para intervenciones de minutos y bajo supervisión: una cura, un corte de uñas. Nunca para pasear y nunca con calor.

Para braquicéfalos —bulldog, carlino, boxer— hacen falta modelos de hocico corto y muy abiertos: los que jadean peor son precisamente los que menos margen tienen.

Y mira el sistema de sujeción: además de la correa de cuello, un buen bozal de cesta lleva una tira que pasa por detrás de la nuca o entre los ojos para que no se lo pueda quitar con la pata. Sin eso, muchos perros aprenden a descolgarlo en dos paseos.

Cómo medir

Dos medidas: el contorno del hocico unos dos dedos por debajo de los ojos, y la longitud desde la punta de la nariz hasta esa misma línea.

Al contorno súmale margen: el bozal debe permitir abrir la boca, no ceñirla. Un bozal de cesta que queda justo no cumple su función.

La comprobación en casa: con el bozal puesto, el perro tiene que poder abrir la boca, sacar la lengua y beber de un cuenco. Si no puede hacer las tres cosas, es pequeño, y da igual lo que diga la talla.

En el otro extremo, no debe poder sacar el hocico por delante ni girarlo dentro. Y revisa los puntos de apoyo tras el primer paseo largo: el borde delantero roza justo encima de la nariz, y ahí es donde aparece la pelada.

Acostumbrarle

Se hace por asociación y lleva días, no una tarde.

  1. Que lo huela y reciba un premio. Nada más, varias veces.
  2. Poner comida dentro para que meta el hocico él solo.
  3. Abrocharlo un segundo, premiar, quitarlo. Alargar poco a poco.

Un bozal puesto por la fuerza la primera vez crea un rechazo que después cuesta mucho más deshacer que hacerlo bien desde el principio.

Después de esos tres pasos, dale unos paseos cortos con el bozal puesto en situaciones tranquilas y agradables, no solo el día del veterinario: si solo aparece antes de algo que no le gusta, aprende exactamente eso.

Sesiones de dos o tres minutos, varias al día, y siempre terminando antes de que se incomode. Si intenta quitárselo, has ido demasiado rápido: vuelve al paso anterior en vez de sujetarle.

Cómo está organizado esto

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo es obligatorio el bozal?

En España lo es en la vía pública para los perros catalogados como potencialmente peligrosos, según normativa estatal y su desarrollo autonómico, que varía. Consulta lo que aplica en tu comunidad, porque las razas incluidas y los supuestos no son idénticos en todas.

¿Qué bozal deja jadear al perro?

El de cesta. Deja espacio suficiente para abrir la boca, jadear y beber, y por eso es el único apropiado para llevar puesto un rato. Los de nailon que cierran el hocico impiden jadear, y como el perro regula su temperatura jadeando, en verano son peligrosos.

Entonces, ¿para qué sirve el de nailon?

Para intervenciones muy cortas y bajo supervisión: una cura, un corte de uñas, una exploración rápida. Minutos, no un paseo, y nunca con calor.

¿Cómo acostumbro a mi perro?

Por asociación y con calma. Primero que lo huela y reciba un premio; luego que meta el hocico voluntariamente para coger comida de dentro; después abrocharlo un segundo y quitarlo. Días, no una tarde. Un bozal puesto por la fuerza la primera vez se convierte en un problema para siempre.