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Advance es la gama de alimentación de Affinity formulada con equipo veterinario, y una de las marcas de pienso más extendidas en España.
Pienso para perro y para gato, repartido en gamas por edad, por tamaño y por necesidad, más alguna referencia de comida húmeda.
Tres criterios, en este orden.
Edad. Cachorro, adulto y senior tienen necesidades distintas de energía, proteína y minerales. No es marketing: un cachorro en crecimiento y un perro de diez años no queman lo mismo ni asimilan igual.
Tamaño, en perro. Un cachorro de raza grande crece más despacio y durante más tiempo que uno de raza pequeña, y eso cambia la formulación. Además el tamaño de la croqueta está pensado para su boca.
Necesidad, si la hay: control de peso, digestión sensible, piel, articulación.
La tabla del saco para su peso es el punto de partida, no el final.
Un perro muy activo y uno sedentario del mismo peso no gastan lo mismo, así que lo que manda es cómo evoluciona su condición corporal: deberías poder palparle las costillas sin apretar y verle cintura desde arriba.
Ajusta desde ahí, y reparte en las tomas que le correspondan por edad.
Es donde más gente falla y la causa habitual de la diarrea al estrenar saco.
Una semana o algo más, mezclando: se empieza con una parte pequeña del nuevo sobre el antiguo y se va invirtiendo la proporción cada dos o tres días. De golpe, casi nunca sale bien.
Las gamas orientadas a una necesidad concreta están pensadas para acompañar una indicación, no para sustituirla. Si tu animal tiene un problema diagnosticado, quien decide qué come es su veterinario.
Puedes filtrar por especie, edad y precio. En perro conviene filtrar también por tamaño, que es lo que separa gamas que si no se parecen mucho.
Actualizado el
Por tres criterios en este orden: edad (cachorro, adulto, senior), tamaño en el caso del perro, y necesidad concreta si la hay. Un cachorro de raza grande no come lo mismo que uno de raza pequeña, porque el ritmo de crecimiento y el tamaño de la croqueta cambian.
La que indique la tabla del saco para su peso, repartida en las tomas que corresponda, y ajustando después según cómo evolucione su condición corporal. Las tablas son un punto de partida: un perro muy activo y uno sedentario del mismo peso no gastan lo mismo.
Poco a poco, mezclando durante una semana o algo más: se empieza con una parte pequeña del nuevo sobre el antiguo y se va invirtiendo la proporción cada dos o tres días. Un cambio de golpe es la causa más habitual de diarrea al estrenar saco.
Las gamas orientadas a una necesidad concreta —control de peso, digestión sensible, piel— están pensadas para acompañar una indicación, no para sustituirla. Si tu animal tiene un problema diagnosticado, la elección la marca su veterinario.